Qué ver en Córdoba

Plaza de la Corredera de Córdoba

Vista panorámica de la Plaza de la Corredera de Córdoba, con sus característicos arcos y balcones.

Plaza de la Corredera de Córdoba

Plaza de la Corredera de Córdoba: historia, arquitectura y evolución de un espacio único


La Plaza de la Corredera es uno de los espacios urbanos más singulares de Córdoba y, sin duda, el más representativo del barrio de la Axerquía. Con sus 5525 metros cuadrados, es la única plaza mayor cuadrangular de Andalucía, lo que la convierte en una singularidad arquitectónica. Su planta regular, sus soportales y sus balconadas recuerdan a las plazas mayores castellanas, aunque con una identidad propia muy marcada por la cultura de la ciudad.

Orígenes de la Plaza de la Corredera: del pasado romano al mercado medieval


El lugar que hoy ocupa la plaza ya fue espacio público en época romana. Durante unas obras realizadas en 1958, se hallaron doce mosaicos de gran valor artístico y arqueológico, pertenecientes a una antigua domus romana con peristilo. Destaca especialmente el Mosaico de Polifemo y Galatea, fechado hacia mediados del siglo III d.C. Hoy, varios de estos mosaicos pueden contemplarse en el Salón de los Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos.

En la Edad Media, ya bajo dominio islámico, el espacio era una explanada abierta utilizada para el comercio extramuros de la Medina. Tras la conquista cristiana, la vocación mercantil se consolidó y se le conocía como “el rastro”, donde se vendían carnes, pescado y otros productos esenciales. En 1526, el emperador Carlos V instauró oficialmente un mercado semanal, regulando así una actividad que ya era habitual desde el siglo XV.

La Plaza de la Corredera en el siglo XVII


La fisonomía actual de la plaza se definió entre 1683 y 1687, cuando el corregidor Francisco Ronquillo Briceño encargó al arquitecto Antonio Ramós Valdés la transformación del área en una plaza mayor de planta rectangular. El objetivo era mejorar su aspecto arquitectónico y proporcionar seguridad a los espectadores de los festejos que se celebraban en el recinto.

Se construyeron fachadas de ladrillo con soportales en planta baja y tres alturas superiores con balcones, alcanzando un total de 59 arcos y 360 balcones. También se levantaron dos arcos que comunican con calles clave: el Arco Alto (calle Espartería) y el Arco Bajo (calle del Socorro).

En esta reordenación se respetaron dos edificaciones preexistentes:

La Casa de Doña Ana Jacinto


Esta vivienda privada fue preservada gracias a una Real Cédula de Carlos II, emitida tras la oposición de su propietaria a su demolición. El edificio destaca por sus tres alturas y balcones separados por columnas de fuste liso y capitel toscano. En 2021 se instaló en su fachada una iluminación escénica inteligente, que puede controlarse desde una app móvil y que ofrece una experiencia visual única durante las visitas nocturnas.

La Casa de Don Ana Jacinto, edificio histórico con balcones y columnas, en la Plaza de la Corredera.
La Casa de Don Ana Jacinto, una de las edificaciones que se conservaron tras la reordenación de la plaza en el siglo XVII.

El actual Mercado de Sánchez Peña


Originalmente fue la cárcel y vivienda del corregidor, construida entre 1583 y 1586. En el siglo XIX se transformó en fábrica de sombreros, instalando la primera máquina de vapor de la ciudad, y más tarde funcionó como mercado. Hoy es un mercado de abastos, además de un Centro Cívico Municipal.

Fachada del Mercado de Sánchez Peña, un edificio histórico con reloj en la Plaza de la Corredera.
El Mercado de Sánchez Peña, un edificio con siglos de historia que ha servido de cárcel, fábrica y mercado de abastos.

La Plaza de la Corredera como espacio de mercado, justicia y espectáculo


A lo largo de su historia, la plaza ha sido escenario de funciones muy diversas, algunas de ellas marcadas por la solemnidad, otras por el entretenimiento o la violencia pública. Desde finales del siglo XV fue también espacio de autos de fe y ejecuciones públicas llevadas a cabo por la Inquisición y, más tarde, por las autoridades civiles. Se estiman 40 ejecuciones entre 1639 y 1739, y otras 76 durante la ocupación francesa (1810–1812). La última ejecución documentada tuvo lugar en 1838.

Por otro lado, en este espacio se celebraron también corridas de toros, origen del nombre actual de la plaza. Como recuerdo de esta etapa, aún se conserva la calleja del Toril, que conectaba con el recinto taurino. La última corrida de toros se celebró en 1846, una vez construida la Plaza de Toros de los Tejares. También fue escenario de celebraciones reales y populares, como la victoria de Lepanto en 1571.

Del mercado central a la restauración de la Plaza de la Corredera


En 1896 se construyó un gran mercado de abastos cubierto en el centro de la plaza, que ocupaba un poco más de la mitad de su superficie. Fue explotado durante cincuenta años por José Sánchez Muñoz, hijo del empresario Sánchez Peña. Con el paso de las décadas, el edificio se degradó notablemente hasta que, en 1959, fue demolido bajo el mandato del alcalde Antonio Cruz Conde. Esta operación permitió recuperar la imagen abierta de la plaza. Fue durante estas obras de derribo, en las que el alcalde también encargó la construcción de un mercado en el subsuelo de la plaza, cuando aparecieron los ya citados mosaicos. El arquitecto municipal Víctor Escribano aconsejó su extracción.

Plaza de la Corredera de Córdoba con sus edificios de fachadas en tonos ocres y el cielo azul.
Un ángulo diferente de la Plaza de la Corredera, mostrando la amplitud del espacio y las fachadas restauradas en colores originales.

En 1981, la Plaza de la Corredera fue declarada Monumento Histórico-Artístico. Sin embargo, las obras de restauración no llegaron hasta 1986 y se extendieron durante más de una década. El 9 de diciembre de 2001 se presentó oficialmente la plaza renovada, con las fachadas enfoscadas en colores suaves —rojo, verde y ocre— para recrear el estilo decorativo original del siglo XVII.

La Corredera hoy: patrimonio vivo y espacio en transformación


Hoy, la plaza combina su valor histórico con un uso cotidiano y relajado. Está rodeada de bares, pequeñas tiendas y espacios municipales, y alberga eventos como el Carnaval de Córdoba o la Noche Blanca del Flamenco. Aunque su peso comercial ya no es el de antaño, sigue siendo un espacio esencial para comprender la historia urbana y social de la ciudad.

Fuente moderna en el centro de la histórica Plaza de la Corredera de Córdoba.
La fuente central de la Corredera, un elemento que contribuye al ambiente relajado del espacio.

¿Qué ver cerca de la Plaza de la Corredera?


Además de su interés arquitectónico y simbólico, la plaza es un excelente punto de partida para recorrer algunos de los enclaves más relevantes del centro histórico de Córdoba:

  • Templo Romano de Córdoba: Situado a pocos metros, es uno de los restos arqueológicos más impresionantes de la Córdoba romana. Su conservación y puesta en valor lo convierten en una visita imprescindible.

  • Plaza de las Tendillas: El nuevo centro neurálgico de la ciudad desde principios del siglo XX. Puedes leer más sobre su historia aquí.

  • Iglesia de San Pedro: Una de las iglesias fernandinas más destacadas y se encuentra a solo cinco minutos a pie.

  • Iglesia de Santiago: Otro ejemplo de iglesia fernandina, ideal para quienes buscan rincones con historia y espiritualidad.

  • Museo Julio Romero de Torres: Justo al lado del Museo de Bellas Artes, dedicado al pintor cordobés más universal, cuya obra está íntimamente ligada al alma de la ciudad.

  • Museo de Bellas Artes de Córdoba: Ubicado en la cercana Plaza del Potro, alberga una importante colección de arte andaluz.

¿Quieres conocer la Plaza de la Corredera con una guía profesional?


Si estás preparando tu viaje a Córdoba, no te conformes con pasar por la Corredera. Descúbrela con una guía profesional, en un recorrido que une historia, arquitectura y curiosidades locales. Consulta nuestras visitas privadas en Córdoba o combínala con otros espacios como la Mezquita-Catedral o la Judería, para tener una experiencia completa.

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