El perímetro como autobiografía del edificio
Hay una manera de leer la Mezquita-Catedral de Córdoba que muy pocos visitantes conocen: dar la vuelta al edificio por fuera y leer sus puertas. Cada una de ellas es un documento. La Puerta de San Esteban lleva grabada en caracteres cúficos la fecha del año 855 y el nombre del emir que la reformó. La Puerta del Perdón tiene los escudos de Juan I de Castilla —incluyendo las armas de Portugal, reflejo de sus pretensiones al trono portugués en 1383—. La Puerta de Santa Catalina guarda en sus enjutas el único relieve conocido del alminar de Abderramán III antes de convertirse en campanario. Recorrer las fachadas es recorrer doce siglos de poder, de religión y de ciudad.
El edificio acumula a lo largo de su historia 21 puertas documentadas —nueve en la fachada este, nueve en la oeste y tres en la norte— a las que se suman postigos menores y al menos cuatro accesos enterrados o desaparecidos, hallados solo gracias a excavaciones arqueológicas. No todas son iguales ni cumplen la misma función. Algunas nacieron como accesos reales y reservados a la autoridad. Otras eran puertas de barrio, de mercado, de servicio. Unas pocas son obras maestras de la arquitectura islámica que no tienen equivalente en Europa. Este artículo las recorre todas.
Cada puerta tiene su nombre en el suelo
Al recorrer las fachadas exteriores de la Mezquita-Catedral se descubre un detalle práctico y fácil de pasar por alto: cada puerta tiene su nombre rotulado en el suelo, frente al acceso, sobre el propio pavimento. Es la forma más sencilla de identificarlas una a una mientras se da la vuelta al edificio.
Las puertas emirales: siglos VIII y IX
La mezquita original de Abderramán I tenía cuatro accesos: uno en el muro norte del patio, uno en cada uno de los muros oriental y occidental, y una cuarta puerta en el muro oeste de la sala de oración —la futura Puerta de los Visires— reservada al emir y a los oficiales del Estado que cruzaban directamente desde el Alcázar contiguo. Era un programa de accesos austero y funcional, coherente con la rapidez de la construcción —menos de dos años— y con la reutilización masiva de materiales romanos y visigodos.
Puerta de San Esteban (Bab al-Wuzara): la más antigua conservada
Es la puerta más importante del conjunto desde el punto de vista histórico y arqueológico. Su nombre árabe, Bab al-Wuzara, significa literalmente Puerta de los Visires, porque era el acceso reservado al emir y a los altos oficiales del Estado. El nombre cristiano de «San Esteban» es en realidad una errata histórica del siglo XVIII: el nombre correcto era «San Sebastián», por el hospital que tenía enfrente. En el siglo XIX, cuando ese hospital se convirtió en Casa de Expósitos, la puerta se llamó brevemente «San Jacinto» antes de que la errata de «San Esteban» se perpetuara definitivamente.
La investigación arqueológica —en particular la tesis doctoral de Pedro Francisco Marfil Ruiz sobre los accesos emirales de la Mezquita— ha demostrado que la puerta actual es el resultado de tres fases de construcción distintas, todas dentro del período emiral. Los merlones laterales corresponden al siglo VIII, a la fase fundacional de Abderramán I. El guardapolvo o tejaroz —la moldura horizontal que protege la puerta— es de la primera ampliación de Abderramán II, siglo IX. Y el arco de herradura decorado con su inscripción cúfica es obra de Muhammad I en el año 855, quien reformó la puerta profundamente. Esa inscripción, grabada en el dintel y en el intradós del arco, es la epigrafía islámica más antigua conservada en la Mezquita de Córdoba.
La reforma de Muhammad I no fue solo decorativa. Introdujo la alternancia cromática de dovelas —rojas de ladrillo y amarillentas de caliza— en la fachada exterior como elemento monumental, trasladando al exterior un vocabulario que ya existía en los arcos interiores desde la construcción fundacional de Abderramán I. El arco de herradura está enmarcado por un alfiz con un friso de tres arquillos de herradura ciegos y rematado por merlones dentados de tradición siria y persa. Es, en síntesis, el primer ensayo del vocabulario arquitectónico que Alhakén II llevará a su máxima expresión un siglo después.

Puerta de los Deanes
Situada también en la fachada oeste, es uno de los accesos más antiguos del recinto, datado en el siglo VIII bajo Abderramán I. Su nombre proviene de la costumbre cristiana de que el deán tomara posesión de su cargo a través de ella. Es una puerta de acceso público general, sin el carácter reservado de la Puerta de los Visires, y destaca por su sobriedad frente a la riqueza de las puertas califales vecinas. De su fábrica original del siglo VIII se conserva bien el frontal interior, hacia el Patio de los Naranjos, con un vano adintelado sobre el que corre un arco de descarga de dovelas alternas de ladrillo y piedra. El frontal exterior, rehecho en el siglo XIV con ladrillo, es más austero; llegaron a conservarse en él restos de una decoración pintada de castillos y leones entre el alfiz y las ménsulas.

Puerta de San Miguel: también llamada «de los Obispos»
Situada en la fachada oeste, en la calle Torrijos, la Puerta de San Miguel tiene una historia de superposiciones que la investigación arqueológica ha ido desvelando. El muro en el que se abre corresponde a la ampliación de Abderramán II en el siglo IX, pero la puerta en sí fue un encastre posterior —probablemente de época de Alhakén II en el siglo X— que perforó ese lienzo preexistente. Su conexión con el Sabat de Abd Allah, el primer pasadizo elevado construido a finales del siglo IX, explica por qué el muro fue intervenido para crear este acceso. El obispo Juan Daza añadió una nueva portada en el siglo XVI, y su escudo de armas todavía corona la puerta. Su tímpano conserva un mosaico geométrico de piedras prismáticas de ladrillo y caliza datado en el siglo X, uno de los elementos decorativos más singulares del conjunto.
El nombre histórico de esta puerta era «Puerta de los Obispos» o Postigo del Obispo, porque servía para que el obispo cruzara cómodamente desde su palacio frontero. No debe confundirse con la puerta que Hisham I abrió en el muro este para el oratorio femenino —una puerta completamente distinta, hoy desaparecida, que quedó enterrada bajo la ampliación de Almanzor—, cuya historia se recoge en la sección de puertas desaparecidas.
Las puertas del califato: el programa de Alhakén II
Si el período emiral estableció el vocabulario arquitectónico de las puertas, el califato de Alhakén II lo llevó a su máxima expresión. Cuando Alhakén II emprendió la gran ampliación entre 961 y 971, no solo extendió la sala de oración hacia el sur: transformó también la fachada oeste con un programa de puertas de una riqueza ornamental sin precedentes en la arquitectura islámica de Occidente.
Las puertas califales de la fachada oeste —Puerta del Espíritu Santo, Postigo del Palacio, Puerta de San Ildefonso y Puerta del Sabat— comparten una estructura similar y un nivel decorativo extraordinario. Cada una presenta arco de herradura enmarcado por un alfiz, friso de arquillos entrecruzados, alternancia cromática de dovelas y un programa de ataurique —decoración vegetal estilizada— en las superficies. Son el equivalente en arquitectura de los mosaicos bizantinos que el mismo califa encargó para el mihrab.
Puerta de San Ildefonso
Construida en la ampliación de Alhakén II en el siglo X y situada en la fachada oeste, a la calle Torrijos, comparte la extraordinaria riqueza decorativa y la perfección técnica del programa califal: ataurique, alternancia cromática de dovelas y arquillos entrecruzados. La investigación de Marfil Ruiz documenta que varias puertas de esta fachada occidental permanecieron ocultas por edificaciones adosadas al muro, que no fueron demolidas hasta finales del siglo XIX — una circunstancia que explica el estado en que llegaron al siglo XX y las restauraciones emprendidas entonces.
Puerta de San José
Otra de las puertas califales, situada en la fachada este y construida en el siglo X. Fue restaurada junto con las demás puertas menores de la fachada este por Ricardo Velázquez Bosco en 1913. Su decoración responde al mismo programa ornamental que las puertas califales del muro oeste: ataurique, alternancia cromática de dovelas y arquillos entrecruzados.
Puerta de San Nicolás
Vecina de la anterior en el muro este, la Puerta de San Nicolás sigue el canon ornamental de la ampliación del siglo X: arco de herradura, alfiz y decoración de ataurique. Como el resto de puertas menores de esta fachada, su aspecto actual es fruto de la restauración integral de Ricardo Velázquez Bosco en 1913, que devolvió coherencia al conjunto oriental tras siglos de intervenciones dispares.

Puerta de San Nicolás, en el muro este: arco de herradura, alfiz y ataurique del canon califal, con el aspecto que le devolvió la restauración de Ricardo Velázquez Bosco en 1913.
El acceso del califa: el Sabat y la Puerta de los Visires
Uno de los elementos más fascinantes del programa de accesos de la Mezquita es el sabat: el pasadizo elevado que permitía al califa desplazarse desde el Alcázar directamente hasta la macsura —la zona reservada junto al mihrab— sin ser visto por los fieles del patio ni de la sala de oración. La idea era subrayar la sacralidad y la distancia ritual entre el califa y el pueblo: el máximo gobernante aparecía en el espacio más sagrado del edificio sin haber cruzado entre la multitud.
El primer sabat fue construido por el emir Abdalá entre 888 y 912, llegando hasta la actual Puerta de San Miguel, que fue perforada en el muro preexistente precisamente para este fin. Pero fue Alhakén II quien lo monumentalizó en el siglo X con la construcción de la Puerta del Sabat en la fachada oeste —un acceso elevado que conectaba con el Alcázar mediante un puente sobre la calle—. Esta puerta fue decorada con los mismos mosaicos bizantinos que el mihrab y la cámara del tesoro, subrayando su carácter simultáneamente sagrado y regio. El puente fue derribado en el siglo XVI.
La Puerta de los Visires —hoy San Esteban— funcionaba en paralelo como acceso a nivel de suelo para el emir y su corte. Juntas, la Puerta de los Visires y la del Sabat constituían el sistema de acceso regio al conjunto: una para la entrada cotidiana de las autoridades, otra para la entrada ceremonial del califa en los momentos de oración pública.


Las puertas medievales cristianas
Tras la conquista de Córdoba por Fernando III en 1236, el edificio fue consagrado como catedral y el programa de accesos comenzó a transformarse. Los primeros cambios fueron modestos: algunas puertas islámicas se mantuvieron, otras se clausuraron para alojar capillas funerarias en el muro norte del oratorio. La gran intervención cristiana medieval en el sistema de accesos llegó más de un siglo después, con la construcción de la Puerta del Perdón.
Puerta del Perdón (1377): el monumento mudéjar
Es el acceso más monumental al Patio de los Naranjos desde la fachada norte, y la intervención cristiana medieval más visible en el exterior del edificio. La mandó construir Enrique II de Castilla, que financió íntegramente las obras, y fue concluida en marzo de 1377. Lo atestigua la propia inscripción del arco, que aún puede leerse de forma parcial: «… del mes de Marco de la era de Cesar de mill et cuatrocientos et quinçe an / nos reyna[n]te el muy alto et podero[so] Don Enrrique Rey de Castilla et fiio del muy alto Rey Don Alfonso…» —los corchetes marcan letras reconstruidas por los historiadores, la barra señala el salto de línea en la piedra, y la «era de César» de 1415 corresponde al año 1377 de nuestro calendario—. El estilo es mudéjar: una arquitectura que combina vocabulario islámico —arcos de herradura túmidos, yeserías— con funciones y simbolismo cristiano.
Su estructura es compleja: dos arcos de herradura apuntados paralelos —uno exterior a la calle, otro interior al patio— con el espacio entre ellos cubierto por una cúpula de ladrillo del siglo XVII, decorada en el XVIII con molduras de yeso y una linterna central. En las enjutas del arco exterior figuran los escudos de Juan I de Castilla —hijo de Enrique II, quien completó la obra—, que incluyen las armas de Portugal como reflejo de sus pretensiones al trono portugués durante la crisis dinástica de 1383-85. Las hojas de la puerta, de madera de pino de casi diez metros de altura, están forradas con chapas de bronce con lazos, letras cúficas y aldabones zoomorfos. En los tres arquillos ciegos superiores se conservan pinturas de Antonio del Castillo (1660) que representan la Asunción flanqueada por San Miguel y San Rafael.
Su nombre viene de la concesión de indulgencias que los obispos otorgaban a quienes entraban por ella tras una peregrinación. Históricamente fue la entrada ceremonial de reyes y obispos. El aspecto actual de la fachada no es exactamente el del siglo XIV: en 1650, Sebastián Vidal realizó una remodelación importante que añadió el arco de medio punto rebajado que envuelve los arquillos mudéjares originales. Hoy es la puerta por la que entran las cofradías en Semana Santa.

Renacimiento y barroco: Santa Catalina, Grada Redonda y más
El siglo XVI trajo a las fachadas de la Mezquita un nuevo lenguaje arquitectónico. Los mismos arquitectos que estaban construyendo el crucero catedralicio en el interior —la saga de los Hernán Ruiz— intervinieron también en las puertas exteriores, adaptándolas al gusto renacentista sin borrar del todo la memoria islámica que las rodeaba.
Puerta de Santa Catalina: el relieve del alminar perdido
Situada en la fachada este, es la segunda puerta en importancia del conjunto y la que guarda el detalle más singular de todo el perímetro. Su autor es Hernán Ruiz II el Joven, que la realizó hacia 1562-1571 bajo el obispado de Cristóbal de Rojas y Sandoval —cuyo escudo aparece en la clave del arco—. Los últimos remates se completaron tras la muerte del maestro, como indica la inscripción de los aldabones: «Anno 1573».
La puerta se estructura en dos cuerpos. El inferior tiene un arco de medio punto flanqueado por dos columnas de fuste liso sobre pedestales. El superior organiza una serliana con cuatro columnas estriadas corintias que crean tres hornacinas, rematada por un frontón curvo. En las enjutas del arco inferior hay dos relieves: uno representa el alminar original de Abderramán III tal como era antes de ser transformado en torre campanario. Es el único testimonio gráfico conservado de cómo era esa torre. El otro relieve representa la Puerta del Perdón. Las hornacinas superiores albergan restos de pinturas de Antonio del Castillo. Las puertas de madera están chapadas en bronce con aldabones zoomorfos.

Puerta de Santa Catalina: sobre el arco inferior, la serliana de columnas corintias; en las enjutas, los relieves del alminar de Abderramán III y de la Puerta del Perdón.
Es hoy la puerta de salida de las procesiones y cofradías de Semana Santa.
Postigo de la Leche
Situado en la esquina noroeste del edificio. Atribuido a Hernán Ruiz I y diseñado entre 1510 y 1516, su estilo es gótico tardío: portal adintelado con dos arcos conopiales superpuestos y un alfiz que se entrecruza, coronado por un florón y con motivos en zigzag en el cuerpo superior que evocan una serpiente.
Su nombre se ha vinculado tradicionalmente al antiguo mercado lácteo que se instalaba en sus inmediaciones, lo que la señala como una puerta de servicio ligada a la vida cotidiana del barrio.

Puerta de la Grada Redonda: el barroco más exuberante
Situada en el extremo norte de la fachada este, fue trazada por Tomás Jerónimo de Pedrajas en 1726 y reformada en 1738. Su estilo churrigueresco —el barroco más ornamentado— contrasta llamativamente con la sobriedad de las puertas islámicas que la rodean. Su nombre se debe a una grada redonda de piedra azul que existía ante ella y que fue deshecha en 1731 para construir con ese material el pilón de la Fuente del Cinamomo en el Patio de los Naranjos. El escudo de la Fábrica de la Catedral corona el remate.

Puerta del Caño Gordo: la más utilizada hoy
Ubicada en el muro norte, frente a la calle de las Comedias, es paradójicamente una de las más visitadas en la actualidad por su cercanía a la Calleja de las Flores. Su estilo es neoclásico: un pórtico adintelado con dos pilastras y frontón triangular de gran sobriedad. Existió una puerta anterior del siglo XVI en este mismo lugar, del tiempo del obispo Juan Daza; la actual es una reconstrucción de finales del siglo XVIII. Recibe su nombre de la fuente contigua, cuyo brocal de bronce emanaba un manantial tan abundante que antiguamente se consideraba inagotable.
Tabla resumen de todas las puertas
El siguiente cuadro recoge todas las puertas documentadas del conjunto, tanto las actualmente visibles como las desaparecidas, organizadas por época de construcción.
| Puerta | Responsable | Estilo | Función histórica | Estado actual |
|---|---|---|---|---|
| — Emirato independiente (siglos VIII–IX) — | ||||
| Puerta de los Visires (San Esteban) | Abd al-Rahman I / Muhammad I (855) | Islámico emiral | Acceso exclusivo del emir y las autoridades del Estado | Visible. Fachada oeste |
| Puerta de los Deanes | Abderramán I (s. VIII) | Islámico emiral | Acceso público general al patio | Visible. Fachada oeste |
| Puerta del Alminar | Hisham I (s. VIII) | Islámico emiral | Acceso junto al primer alminar | Desaparecida |
| Puerta de Hisham I (mujeres) | Hisham I (s. VIII) | Islámico emiral | Oratorio femenino independiente | Desaparecida. Amortizada por Almanzor |
| Puerta simétrica a Deanes | Abd al-Rahman I (s. VIII) | Islámico emiral | Acceso muro este del patio; simétrica a la de los Deanes | Desaparecida. Destruida por Almanzor |
| — Califato de Córdoba (siglo X) — | ||||
| Puerta de San Miguel | Alhakén II (s. X) sobre muro de Abderramán II | Islámico califal | Acceso lateral; vinculada al primer Sabat de Abd Allah | Visible. Fachada oeste |
| Puerta del Espíritu Santo | Alhakén II (s. X) | Islámico califal | Acceso lateral fachada oeste | Visible. Fachada oeste |
| Postigo del Palacio | Alhakén II (s. X) | Islámico califal | Acceso vinculado al palacio episcopal | Visible. Fachada oeste |
| Puerta de San Ildefonso | Alhakén II (s. X) | Islámico califal | Acceso lateral fachada oeste | Visible. Fachada oeste |
| Puerta del Sabat | Alhakén II (s. X) | Islámico califal | Pasadizo elevado del califa al Alcázar | Visible. Fachada oeste |
| Puerta de San José | Alhakén II (s. X) | Islámico califal | Acceso lateral fachada este | Visible. Restaurada 1913 (Velázquez Bosco) |
| — Etapa cristiana medieval (siglos XIII–XIV) — | ||||
| Puerta del Perdón | Enrique II (1377) | Mudéjar | Entrada ceremonial de reyes y obispos; concesión de indulgencias | Visible. Fachada norte |
| — Renacimiento (siglos XV–XVI) — | ||||
| Postigo de la Leche | Hernán Ruiz I (1510–1516) | Gótico tardío | Puerta de servicio vinculada a la vida cotidiana del barrio | Visible. Fachada oeste |
| Puerta de Santa Catalina | Hernán Ruiz II (c. 1562–1571) | Renacentista/plateresco | Acceso este; salida cofradías Semana Santa | Visible. Fachada este |
| Puertas de San Juan, Baptisterio, San Nicolás, Concepción Antigua, San José y Sagrario | Diversos (s. XVI) | Renacentista | Accesos menores fachada este | Visibles. Restauradas 1913 |
| Puerta del Caño Gordo | Obispo Juan Daza / reconstruida s. XVIII | Neoclásico | Acceso norte; muy utilizada por turistas | Visible. Fachada norte |
| — Barroco (siglo XVIII) — | ||||
| Puerta de la Grada Redonda | Tomás J. de Pedrajas (1726/1738) | Churrigueresco | Acceso público al patio | Visible. Fachada este |
| — Puertas del Patio de los Naranjos — | ||||
| Puerta de las Palmas (Arco de las Bendiciones) | Abd al-Rahman I (s. VIII) / Abderramán III (958) / Hernán Ruiz I (1533) | Islámico / renacentista | Acceso principal del patio a la sala de oración; bendición del pendón real en las coronaciones | Visible. Muro sur del patio |
| Quinta puerta galería norte | Desconocido | Islámico | Acceso norte del patio | Tapiada. Marca visible en exterior |
| Puerta del Altar Mayor | Abderramán II (s. IX) | Islámico emiral | Fachada oriental de la ampliación de Abd al-Rahman II | Enterrada bajo el Altar Mayor |
Las puertas que ya no se ven
Algunas de las puertas más interesantes de la Mezquita no se pueden visitar porque ya no existen o porque están enterradas bajo el nivel del suelo actual. Las excavaciones arqueológicas han documentado al menos cuatro accesos desaparecidos que cambian la comprensión del edificio.
El más sorprendente es la Puerta del Altar Mayor: una puerta hallada mediante excavación directamente bajo el suelo del Altar Mayor de la catedral, perteneciente a la fachada oriental de la ampliación de Abderramán II en el siglo IX. Nadie la ve, nadie la cruza, pero existe bajo los pies de quien reza o visita la capilla mayor cristiana.
La investigación de Marfil Ruiz también postula la existencia de una puerta simétrica a la de los Deanes en el muro este del patio —correspondiente a la configuración original del siglo VIII— que fue destruida cuando Almanzor amplió el edificio hacia el este en el año 987. Y documenta la quinta puerta de la galería norte, cuya huella aún puede intuirse en el exterior del muro aunque el acceso desapareció también con la ampliación de Almanzor.
La inscripción más antigua del Islam en la Mezquita de Córdoba
La inscripción cúfica de la Puerta de San Esteban, grabada en el año 855 bajo el mandato de Muhammad I, es la epigrafía islámica más antigua conservada en la Mezquita de Córdoba. Está en el dintel y el intradós del arco, visible para quien mira la puerta desde la calle. La traducción de Manuel Ocaña, recogida en la investigación de Pedro Francisco Marfil Ruiz, dice: «Basmala. Mandó el príncipe, - ¡Allah sea generoso con él! -, Muhammad ibn `Abd al-Rahmán la edificación de lo que se renovó de esta mezquita y su consolidación, esperando la recompensa ultra terrena de Allah por ello. Y se terminó aquello en el año uno y cuarenta y doscientos (241 H. = 855-6 d. C.), con la bendición de Allah y su ayuda, bajo la dirección de Masrur, su fatà». La basmala con la que abre el texto es la fórmula ritual «En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso». Durante siglos la inscripción pasó inadvertida para la mayoría de los visitantes; fue la investigación arqueológica de Marfil Ruiz la que determinó con precisión su fecha y su importancia dentro del programa de construcción emiral.
Las puertas del Patio de los Naranjos
El Patio de los Naranjos tiene su propio sistema de seis puertas que lo comunican con las calles circundantes —Puerta del Perdón, Puerta de los Deanes, Postigo de la Leche, Puerta del Caño Gordo, Puerta de Santa Catalina y Puerta de la Grada Redonda— más la Puerta de las Palmas, que es el único de los diecinueve arcos originales que comunicaban el patio con la sala de oración que permanece hoy completamente abierto. Cada una de estas puertas tiene su historia detallada en la guía completa del Patio de los Naranjos.
De todas ellas, la Puerta de las Palmas —también llamada Arco de las Bendiciones— merece atención aparte. Está situada en el eje longitudinal de la nave mayor de la mezquita fundacional, y su diseño se planeó para ofrecer desde el patio una perspectiva directa hacia el mihrab. Conserva el gran arco original del siglo VIII en su parte más interior; en el año 958, la ampliación de Abderramán III le adosó un segundo arco de herradura por delante, cubriendo el espacio intermedio con una bóveda de cañón. En 1533, ya en época cristiana, se le añadió un cuerpo superior plateresco a modo de retablo, presidido por un relieve de la Anunciación atribuido a Hernán Ruiz I, y se colocaron flanqueándola dos miliarios romanos —columnas de señalización viaria— hallados ese mismo año durante las obras de cimentación del crucero. Su nombre de Arco de las Bendiciones procede de su función ceremonial: aquí se bendecía el estandarte real en la coronación de cada nuevo monarca.

Preguntas frecuentes sobre las puertas de la Mezquita de Córdoba
¿Cuántas puertas tiene la Mezquita de Córdoba?
El conjunto cuenta con más de veinte accesos entre puertas activas, postigos y entradas históricas, además de al menos cuatro puertas documentadas arqueológicamente que han desaparecido o permanecen enterradas. El número exacto varía según se cuenten solo las puertas exteriores, las del Patio de los Naranjos o también los accesos desaparecidos.
¿Cuál es la puerta más antigua de la Mezquita?
La Puerta de San Esteban —antigua Bab al-Wuzara o Puerta de los Visires— es la más antigua conservada. Su inscripción cúfica data del año 855, bajo el emir Muhammad I, y es la epigrafía islámica más antigua conservada en la Mezquita de Córdoba. Sin embargo, partes de su fábrica —los merlones laterales— corresponden a la construcción fundacional de Abderramán I en el siglo VIII.
¿Por qué se llama «Puerta del Perdón»?
Su nombre proviene de la concesión de indulgencias que los obispos otorgaban a quienes entraban por ella tras una peregrinación. Fue construida en 1377 por Enrique II de Castilla en estilo mudéjar y era la entrada ceremonial de reyes y obispos. Hoy es la puerta por la que entran las cofradías en Semana Santa.
¿Qué es la Puerta de los Visires?
Es el nombre árabe original —Bab al-Wuzara— de la actual Puerta de San Esteban. Era el acceso exclusivo del emir y las autoridades del Estado, que cruzaban directamente desde el Alcázar contiguo. El nombre «San Esteban» es una errata histórica del siglo XVIII: el nombre correcto era «San Sebastián», por el hospital que tenía enfrente. Su inscripción cúfica de 855 es la más antigua conservada en la Mezquita de Córdoba.
¿Qué tiene de especial la Puerta de Santa Catalina?
Además de ser una obra maestra del Renacimiento plateresco de Hernán Ruiz II, guarda en sus enjutas el único relieve conocido del alminar de Abderramán III tal como era antes de ser embutido dentro de la torre campanario renacentista. Es el único testimonio visual de cómo era esa torre original.
¿Por qué se llama «Postigo de la Leche»?
Su nombre se ha vinculado tradicionalmente al antiguo mercado lácteo que se instalaba en sus inmediaciones, lo que la señala como una puerta de servicio ligada a la vida cotidiana del barrio. Arquitectónicamente es una portada gótica tardía atribuida a Hernán Ruiz I (1510-1516).
Referencias y fuentes
- Marfil Ruiz, Pedro Francisco. Las puertas de la Mezquita de Córdoba durante el Emirato Omeya. Tesis doctoral. Universidad de Córdoba, 2010. Fuente principal para el análisis estratigráfico de las puertas emirales, las tres fases constructivas de la Puerta de San Esteban y la documentación de los accesos desaparecidos. helvia.uco.es
- Nieto Cumplido, Manuel. La Catedral de Córdoba. Córdoba: Publicaciones de la Obra Social y Cultural de Cajasur, 1998 (2.ª ed., 2007). Referencia fundamental para las intervenciones cristianas medievales y renacentistas.
- Gómez-Moreno, Manuel. El arte árabe español hasta los almohades. Arte mozárabe. Madrid: Plus-Ultra, 1951. Estudio clásico sobre la arquitectura islámica en al-Ándalus y la datación de los elementos decorativos califales.
- Cabildo Catedral de Córdoba. Web oficial de la Mezquita-Catedral de Córdoba. mezquita-catedraldecordoba.es. Información institucional sobre accesos, horarios y programa arquitectónico.

Adela Calzado Barbudo
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